¿Para qué estudiar?, mejor hacerse ministro
3 de julio de 2010 # Tejido Empresarial # 2 comentarios
Esto es un claro ejemplo de como la formación no vale para nada en este país, nada más que para ser un número más en la cola del paro.
Con la casta que tenemos en el poder y en la política en general no importa la formación sino el carnet, su color y la capacidad que tengas para ponerte a cuatro patas y ‘dar y recibir’.
A medida que pasa el tiempo, y va a tener razón Boyer, la clase política española se devalúa. Atrás quedaron los Antonio Cánovas del Castillo, Manuel Azaña, Victoria Kent, Clara Campoamor o Enrique Tierno Galván. ¿Qué dirían hoy si analizaran los discursos de Bibiana Aído, las patadas lingüísticas de José Blanco o los mensajes de José Luis Rodríguez Zapatero?
De este modo empieza elconfidencial.com un articulo la mar de majo al repecto de la cultura del éxito y del talento en este país.
Politólogos, sociólogos y expertos coinciden en señalar la creciente falta de formación y preparación académica de los políticos en la actualidad. El presidente del Gobierno, por ejemplo, no habla ni inglés ni francés de forma fluida. Sus estudios se limitan a la Licenciatura de Derecho. José Luis Rodríguez Zapatero estudió Primaria en el Colegio Discípulas de Jesús en León, cursó el Bachillerato y el COU en un centro privado y se licenció en Derecho con una tesina sobre el Estatuto de Autonomía de Castilla y León. Su primer trabajo fue como profesor ayudante de Derecho Constitucional en la Universidad y duró sólo cuestión de meses.
Dos de las carteras más importantes del Ejecutivo, la de Fomento y la de Trabajo, la ocupan dos políticos que no tienen carrera universitaria alguna. José Blanco inició sus estudios de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela pero los dejó inacabados ante su temprana incorporación a las filas políticas. Sobre Celestino Corbacho no hay referencia alguna sobre su formación académica en ninguno de sus perfiles, sólo un breve apunte en el que puede leerse “profesional del comercio”.
Políticos como Zapatero que “han accedido rápidamente a la política sin cotizar a la seguridad social, o sea, sin haber tenido prácticamente experiencia profesional”. Es un caso similar al de José Montilla, el presidente de la Generalitat de Cataluña, a sus 25 años, ya era primer teniente de alcalde y aunque inició Economía y Derecho en la Universidad de Barcelona nunca llegó a licenciarse en ninguna de las dos carreras.
Contados con los dedos de una mano, el Ejecutivo cuenta también con expedientes académicos brillantes. Es el caso de Alfredo Pérez Rubalcaba, Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid; Elena Salgado, Licenciada en Ciencias Económicas y en Ingeniera Industrial especializada en energía –fue la única mujer de su curso en la década de los 60- ; Cristina Garmendia, Licenciada y Doctora en Biología molecular bajo la dirección de Margarita Salas por la Universidad Autónoma de Madrid; Miguel Sebastián, Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid además de Doctor en Economía por la Universidad de Minnesota, y Ángel Gabilondo, Licenciado en Filosofía y Letras con notas de sobresaliente.
Visto en elConfidencial.com
Etiquetas: estudios, formación, ministros, políticos

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Yo creo que Boyer se equivoca al hablar en los términos que lo hace. Son los partidos los que han generado una estructura tal que a la gente con más conocimientos, capacidad empírica y sentido común, los dejan a un lado o los descalabran. La prueba palpable es que sólo medran en elos partidos aquellos de total fidelidad al aparato del partido en cada momento.
Basta ver que Pizarro, que tenía suficiente independencia económico, fue arrollado y se le intentó desprestigiar desde todos los partidos y al final, no encontró acomodo ni en el suyo propio.
A los partidos políticos les va lo de la Kakistocracia, el Gobierno de los peores.