¡¡Qué pida, qué pida!!
12 de septiembre de 2009 # Política Económica # 0 Comentarios
El BCE reclama a España un recorte del gasto público de 30.000 millones de euros en tres años.
Si el Gobierno quiere lograr rebajar el déficit público hasta el 3% del PIB en 2012 (como ha pactado con Bruselas), debe recortar el gasto público en “al menos” 30.000 millones de euros
Dicho en otros términos y en palabras del BCE, “el ajuste estructural anual debería ser de al menos el 1% del PIB para asegurar una corrección rápida de los déficit excesivos y contener los riesgos para la sostenibilidad presupuestaria”. El volumen del ajuste puede parecer pequeño teniendo en cuenta el abultado desequilibrio fiscal español (en torno al 10% del PIB este año), pero hay que tener en cuenta que el BCE se refiere únicamente al déficit público “estructural”. Es decir, aquel que se ha generado independientemente de la posición cíclica de la economía. Se trata, por lo tanto, del más difícil de eliminar en cualquier economía.
Los españoles hemos hecho las cosas mal, muy mal, pero no toda la culpa es nuestra:
Gracias a nuestra integración en el Euro, hemos tenido en todo momento los tipos de interés contrarios a los que ha necesitado la economía española. Salvo quizás en los últimos meses. Demasiado tarde, el daño estaba hecho.
Cuando Francia y Alemania estaban en recesión, y nuestra economía crecía, teníamos unos tipos demasiado bajos que alimentaron la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento de familias y empresas.
Cuando la economía daba signos de agotamiento, Trichet vió fantasmas inflacionarios y se puso a subir los tipos, y claro, crujió a las hipotecadas familias españolas y a todo el país.
Claro está que nuestra clase política no vale un pimiento, nuestras instituciones son débiles, nuestras grandes empresas son oligopolios que nos exprimen, y nuestra devoción por el trabajo y la innovación son limitados.
Pero cuando el BCE venga a pedirnos cuentas deberíamos decirle que parte de la culpa de este enorme desaguisado es suya.
Sin un mercado realmente integrado merece la pena a este país de segunda fila estar en el Euro? Ahora podríamos devaluar un 30%, mantener el empleo y salir adelante.
Etiquetas: BCE, deficit, estabilidad, PIB, recaudación, Salgado

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